Penetra un árbol con el
viento que traes en las manos
a ver qué movimiento de árbol
da un gemido de hojas locas
Acaso así el sordo nudo del
ensueño
se derritiera con el agua de la
ducha
sacudiendo hacia la ventana
una mirada que se aparee con el
viento hacia la mía
entonces, qué enajenado furor de
agujero negro en la pupila
entonces, qué escalerado camino
hacia ti sirve para
descolgar estrellas como las ampolletas
se descuelgan
enrocarlas en los ojos,
mirar al infinito
sentir la dicha como el agua
helada en la herida sólo basta
penetrar el viento con el árbol que
traes en la mano
caer en otra parte
perdernos un momento
enterrar juntos las manos en el suelo
crecer desde la tierra hilvanados y
besándonos
como lo hacen las raíces
por lo fierros negros de las
plazas solas.
Y en la mitad del viento
tus gritos no se escuchan
nadie se percata
del tallo que te crece del doblez de
las costillas
como un asta de bandera
abandonada entre-medio de los pechos
nadie nota que vas cayendo desde el cielo
ni te escucha enterrándote de pecho
en el pasto
(nadie ve cómo tus brazos se hacen ramas
desde el suelo
corteza tu piel larga,
tremenda
cómo te cubres hacia arriba por hojas
que desde el chorro compuesto
de tu boca salen
sacudiendo tu laringe como un volantín
en el espacio
cerrando tu silencio detrás de la
hierba)
-…no-
qué vergüenza caída en la calle eres
desangrándote
entera entre medio de la gente
qué ruidoso rumor de pensamiento te
transcurre
y las bocinas de las ambulancias vienen
a buscarte
haciendo circular para ti luces rojas
a través del viento
sobre las paredes de las casas
sobre los gritos de los niños
haciéndose hilachas de ladrillos impalpables
como cayendo desde una carretera
rota
Entonces, penetra el viento con el árbol que traes en la manos
revuelve de hastío pájaros hacia el
origen de los tiempos sollozados
dobla árboles como índices cerrándose
funda el lamento de rodillas sobre la
arena caliente
eleva la superficie de tierrilla que
forma remolinos
lánzalos a todas partes
Yo te estaré esperando debajo de los
puentes
con la cara llena de ampolletas
de tanto descolgar estrellas de tu
cara
y tú, después de verter petardos
multicolores, luces explosivas
sobre las palmas hambrientas de
aplausos en los ojos de la gente
el reflejo de las ventanas devolverá
nubes a la noche
y dentro de la sala vacía que te recibe
siempre exhausta
te lanzaré a deslizarte balsamosamente
a través del espiral del carrousel
de mis caminos
por entre el anhelado designio que
jalo con sogas de letras
dentro de tus pupilas que son
infinitas bocas abiertas
infinita repetición de caras sorprendidas
por un tubo de gargantas
pero si me miraras a los
ojos
coincidirían mis ojos en
tus ojos
mis labios en tus labios
reventando, dejando
nuevamente
al aire
con el aire.