domingo, 23 de noviembre de 2014

LUCIANA

Penetra un árbol con el viento que traes en las manos
   a ver qué movimiento de árbol
   da un gemido de hojas locas

Acaso así    el sordo nudo del ensueño
     se derritiera con el agua de la ducha
     sacudiendo hacia la ventana
     una mirada que se aparee con el viento hacia la mía
       entonces, qué enajenado furor de agujero negro en la pupila
       entonces, qué escalerado camino hacia ti sirve para
        descolgar estrellas como las ampolletas se descuelgan
        enrocarlas en los ojos,
               mirar al infinito
        sentir la dicha como el agua helada en la herida sólo basta
      penetrar el viento con el árbol que traes en la mano
  caer en otra parte
  perdernos un momento
    enterrar juntos las manos en el suelo
      crecer desde la tierra hilvanados y besándonos
        como lo hacen las raíces
         por lo fierros negros de las plazas solas.

Y en la mitad del viento
 tus gritos no se escuchan
  nadie se percata
  del tallo que te crece del doblez de las costillas
  como un asta de bandera
  abandonada entre-medio de los pechos
    nadie nota que vas cayendo desde el cielo
    ni te escucha enterrándote de pecho en el pasto
 (nadie ve cómo tus brazos se hacen ramas desde el suelo
corteza tu piel larga, tremenda
 cómo te cubres hacia arriba por hojas
 que desde el chorro compuesto
 de tu boca salen
 sacudiendo tu laringe como un volantín en el espacio
 cerrando tu silencio detrás de la hierba)

            -…no-
qué vergüenza caída en la calle eres


desangrándote
entera    entre medio de la gente
  qué ruidoso rumor de pensamiento te transcurre
  y las bocinas de las ambulancias vienen a buscarte
    haciendo circular para ti luces rojas a través del viento
    sobre las paredes de las casas
    sobre los gritos de los niños haciéndose hilachas de ladrillos impalpables
           como cayendo desde una carretera rota



Entonces, penetra el viento con el árbol que traes en la manos
  revuelve de hastío pájaros hacia el origen de los tiempos sollozados
   dobla árboles como índices cerrándose
    funda el lamento de rodillas sobre la arena caliente
    eleva la superficie de tierrilla que forma remolinos
           lánzalos a todas partes

   Yo te estaré esperando debajo de los puentes
   con la cara llena de ampolletas
   de tanto descolgar estrellas de tu cara

 y tú, después de verter petardos multicolores, luces explosivas
  sobre las palmas hambrientas de aplausos en los ojos de la gente
    el reflejo de las ventanas devolverá nubes a la noche

     y dentro de la sala vacía que te recibe siempre exhausta

    te lanzaré a deslizarte balsamosamente
     a través del espiral del carrousel de mis caminos
     por entre el anhelado designio que jalo con sogas de letras
      dentro de tus pupilas que son infinitas bocas abiertas
      infinita repetición de caras sorprendidas por un tubo de gargantas

             pero si me miraras a los ojos
               coincidirían mis ojos en tus ojos
                 mis labios en tus labios
                  reventando, dejando nuevamente
                          al aire con el aire.